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La Vida Espiritual

La Vida Espiritual

LA VIDA ESPIRITUAL

EL GRAN SABIO ILUMINADO SHRI SHANKARA, Maestro fundador de la Escuela Ascética que lleva su nombre, ha definido la inmensidad de la vida espiritual con este mensaje que encierra toda la belleza y profundidad de su pensamiento filosófico:

“MI REFUGIO NO ES MI MADRE, NI PADRE, NI MIS HERMANOS, NI NINGUN OTRO. MI SUPREMO REFUGIO SON LOS PIES DE MI MAESTRO SOBRE MI CABEZA”. .
Padre, madre, hermanos, esposo y otros, no son el verdadero refugio del espíritu.
La enseñanza del Maestro Shankara no está negando la importancia que revisten las relaciones familiares armónicas. Por el contrario, claramente se le reconoce su valor, pero dentro del campo relativo.
¿Quién de ustedes no se ha visto prisionero de “amor familiar”, que asfixia y a veces limita la búsqueda de la íntima realidad?
Ciertamente que la mayoría de los seres humanos han padecido en ocasiones como víctimas de un sentimiento ajeno que en lugar de liberar, ata, esclaviza: en vez de aliviar, aprisiona tanto, hasta hacernos sentir desgraciados.
Todo esto es causa del apego, de esa fuerte cadena manifestada que reduce el amor puro a la simple materia. Que sustituye el sentimiento positivo por algo tangible, pasajero, ilusorio. Eso no debe ser la suprema aspiración del hombre.
Eso no propicia la elevación espiritual del ser humano. Sucede, que por la escasez de un desarrollo superior, por ignorancia, nos convertimos en adoradores y víctimas de un saco de piel lleno de huesos, sangre, vísceras y desperdicios. Desconocemos que ese cuerpo, al cual nos apegamos, no existía antes, ni va a permanecer luego de la muerte física. La realidad, aquella que alcanzamos a identificar por el discernimiento puro, está muy lejos de toda esa materia relativa, siempre cambiante y perecedera.
Así sufrimos y seguimos padeciendo como víctimas ciegas del amor a la materia, a las ilusiones que ella causa y muchos sentimientos negativos que nos brindan en nombre de un amor egoísta.
Entonces, nos encontramos un día frente a una realidad inmensa, y dolorosa: no somos libres, y ni siquiera hemos conocido la libertad. Durante años hemos vivido culpando a todos por todo, sin saber por qué.
La vida familiar y de relación con los demás, no les ha enseñado a discernir entre el verdadero valor de la materia y la realidad misma, que es muy distinta de dicha materia.
No han podido aprender de sus semejantes, tan ciegos como vosotros, porque ellos tampoco la conocen. No hallarán alivio a vuestra profunda batalla interior, porque también están batallando consigo mismo. Así, seguirán atados como un racimo de uvas, hasta que su envoltura material ceda al paso del tiempo;
entonces, quedarán solos, como al principio, con vuestro desconcierto v el tiempo perdido.
En el plano material si carecemos de un profundo desarrollo, nos veremos siempre afectados por las pequeñas y grandes cosas que suceden a nuestro alrededor.
Si nuestra mente sólo tiene una meta y base material, seremos débiles y cualquier cosa nos producirá dolor y tristeza. Esto se puede evitar.
Para hacerte fuerte ante las muchas situaciones de tu mundo exterior, no debes endurecer tu corazón hasta hacerte inmune ante el dolor o las demás manifestaciones emotivas. Por el contrario, participa de la acción cualquiera que ésta sea, sin que ella llegue a tocarte.

Domina tu naturaleza emocional y verás que sin huir del mundo exterior, participando normalmente de todo, compartiendo con tus semejantes, aprenderás la lección, te elevarás del simple nivel físicomental, y serás espiritual.
A través de la práctica espiritual sincera, debes evolucionar hasta que no te alcancen sufrimientos causados por los ultrajes y demás muestras de ignorancia de tus semejantes.  Debes escucharlo todo como melodía, sin que ninguno altere el orden que le has impuesto a tu yo interior.
Sólo el hombre auto-controlado, el que aprende a cortar de raíz sus deseos por objetos irreales, el que renuncia a todo lo interno y externo, el que procura su libertad auténtica, ese hombre será libre.
Entonces, quien tenga la mente tranquila y sosegada, quien aprenda cada día a vencer el miedo, y que por su auto discernimiento descubra la verdad de la existencia. Ese será amigo, hijo y hermano de todos. Amará con pureza e inocencia, porque reconocerá en todos la esencia Divina contenida en la Creación.

“Mi supremo refugio son los pies de mi Maestro…”.
Sólo en un refugio inmensamente más sólido que la simple materia, disfrutaremos del puro e inmenso amor; no del amor que ata con instintos animales o pasiones violentas.
Mediante una práctica espiritual orientada por una persona situada en el estado de Iluminación, podremos ser conducidos sutilmente al infinito amor.
Aprenderás a amar la, paz. a desearla ardientemente, ya que la paz interior es nuestra mejor arma para enfrentar la batalla de la vida.
De esta manera, buscarás la paz en el silencio, dentro de ti mismo. En ese santuario profundo y sutil al cual sólo un ser iluminado podrá conducirte para que seas tú, y nadie más, quien alcance y goce tal grandeza.
Al abrigo de un sabio Maestro Espiritual, el mejor conocedor de lo Divino, infinitamente tierno y bondadoso, alcanzaremos la liberación, romperemos las cadenas de la ignorancia, y siendo en realidad libres, pondremos fin a todas nuestras miserias, ya que su refugio es superior.

Al mismo tiempo es padre, madre, hermano, amigo e inmensamente mucho más que todos ellos juntos, en el
plano espiritual.
La grandeza divina de tu Maestro Espiritual te protege aniquilando el miedo, y ayudándote a cruzar mares interminables de dolor y muerte. Con su gracia salimos de esta selva de dolor donde las pasiones bajas oscurecen el camino.
Espiritualmente, su guía nos conduce por el largo camino que lleva a la infinita Paz del Ser Supremo.
Su naturaleza magnánima, buena, calma nuestra tormentosa existencia y es por su Gracia, que conocemos la inmensa ternura y paz, que es Verdad y Amor Absoluto.
No existe pesar o angustia que El no calme, y hasta en su regaño advertimos dulzura porque un Maestro Espirituales todo humildad.

“HAY ALMAS BUENAS, TRANQUILAS Y MAGNÁNIMAS. QUE COMO LA PRIMAVERA. HACEN BIEN A TODOS. Y QUE, DESPUÉS DE HABER CRUZADO ESTE ESPANTOSO OCÉANO DEL NACIMIENTO Y LA MUERTE, AYUDAN A OTROS A CRUZARLO; SIN NINGÚN MOTIVO PARTICULAR, SOLO POR SU NATURALEZA BONDADOSA
(Shankara)
Todos necesitan ayuda. El ser humano no puede existir solamente metido en el mundo de la materia. Tiene que salir de ahí. El Eterno Padre, Dios, no nos abandona ni un solo instante. Nos provee de lo necesario v permite que Seres Iluminados nos ayuden a descubrir su Grandeza.
Esas Almas Iluminadas nos guían por el camino largo, pero seguro, que lleva a la Eterna Paz del Ser Supremo.
Así, tú como yo y al igual que todos, somos la misma Esencia Divina, pero tú necesitas la firme ayuda espiritual de un Sabio Iluminado, lleno de amor, que sutilmente te conduzca por la senda infinita de tu vida. El te brindará su profundo conocimiento y sabiduría. Te enseñará cómo ser feliz. A través de él, conocerás la esencia de la Paz Espiritual.
Conserva tu mente pura, aprende a discernir y escucha atentamente:

Cierto día, un discípulo pidió a su Maestro que le enseñara cosas importantes, la esencia del conocimiento: El Amor a Dios.
El Maestro nada contestó, limitándose a sonreír. Ante las súplicas del discípulo, el Maestro le condujo a un río muy caudaloso. Una vez dentro del río, el Gurú (o Maestro) sujetó al discípulo por la cabeza, firmemente, y lo introdujo en el agua. Le mantuvo en dicha posición por unos segundos y luego lo sacó a la superficie. – Hijo, ¿qué era lo que más deseabas cuando estabas bajo el agua? – Preguntó el Maestro.
– ;Aire!, – le contestó el joven, todavía algo fatigado por la permanencia debajo del agua.
– Bien, cuando desees a Dios tanto como anhelabas el aire para vivir, entonces amarás a Dios – le dijo el Maestro.
Acércate a mí, camina junto conmigo; si estás cansado, descansa y reposa en el océano perenne de mi amor; dame tu carga y serás libre; dame tu sed, y serás saciado. Te pondré en alto y encontrarás la Verdad.

Acércate, no temas. Visita el Centro luminoso del corazón supremo, es el primer paso para tu realización espiritual. Entonces, sembraré en ti la secreta semilla del Mantra Yoga Meditación, y serás uno conmigo.
Cuando el Discípulo está preparado, no tarda en aparecer el Maestro.

Swami Gurú Devanand Saraswati Ji Maharaj

Swami Guru Devanand Saraswati Ji Maharaj Monge, Santo, Iluminado y Sabio de la Orden Yoga Ascética e Iniciática de Shánkara. Creador de La Técnica del Mantra Yoga Meditación. EL MAESTRO DEL PRESENTE. EL VERDADERO GURÚ. EL SER SUPREMO.

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